Cada incendio deja cicatrices en nuestros cerros, afecta la biodiversidad, pone en riesgo a las familias y expone la vida de quienes luchan por controlar las llamas.
Evitemos las quemas, no arrojemos colillas de cigarro ni dejemos fogatas encendidas. Ante cualquier columna de humo o incendio, reportémoslo de inmediato a las autoridades.
Cuidar nuestros bosques es una responsabilidad compartida.

Deja una respuesta