Con el firme compromiso de resguardar los recursos públicos y garantizar una administración transparente, el Gobierno Autónomo Municipal de Tarija intensifica sus mecanismos de fiscalización interna y control preventivo. Tras la reciente asignación de 31 millones de bolivianos adicionales, las autoridades locales remarcan que cada centavo será fiscalizado rigurosamente junto a las juntas vecinales y las comunidades.
La política municipal es contundente: no se tolerará ningún acto de corrupción ni encubrimiento en las dependencias públicas. Ante cualquier denuncia o indicio de irregularidad, la administración colabora de manera directa con el Ministerio Público, aplicando medidas preventivas de inmediato, como la suspensión temporal sin goce de haberes de los implicados mientras concluyen las investigaciones.
Para cortar de raíz cualquier espacio de opacidad, se ha dispuesto la rotación periódica del personal en áreas estratégicas y de alta sensibilidad, como la Dirección de Orden y Seguridad Ciudadana y la Dirección de Ingresos. Estas rotaciones, programadas cada tres a ocho meses, buscan dinamizar el servicio, evitar el enquistamiento de malas prácticas y blindar la integridad del servidor público.
En tiempos donde la coyuntura económica exige máxima responsabilidad, Tarija demuestra que la ética y la transparencia no son negociables, consolidando una gestión limpia al servicio de toda la ciudadanía.

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