El sector agrícola de la región se encuentra en estado de alerta máxima ante las adversas condiciones climáticas y el constante incremento en los costos de producción. Así lo manifestó Pánfilo Baldivieso, ejecutivo de la Central de Campesinos, quien advirtió sobre las graves consecuencias que afrontará tanto el área rural como las zonas urbanas si no se ejecutan medidas inmediatas.
Baldivieso señaló que la presencia de nevadas en las zonas altas augura la llegada de intensas heladas una vez que el tiempo despeje. Esta situación pone en riesgo directo a cultivos clave de la época como la arveja, las habas, el durazno y especialmente la vid en sus fases tempranas de brote.
A este factor climático se suma una severa crisis económica dentro del rubro. Los campesinos deben lidiar con el encarecimiento del diésel y de los insumos agrícolas indispensables tales como fertilizantes y pesticidas cuyos precios no cuentan con un control efectivo por parte de los tres niveles de gobierno. Según el dirigente, esta falta de regulación obliga a los productores a asumir altos costos de siembra que luego no se reflejan al vender la cosecha, puesto que el mercado impone precios muy bajos.
Frente a este escenario, los campesinos reiteran la necesidad de crear un banco de insumos gestionado por la federación para abaratar costos. Asimismo, advierten que la falta de apoyo gubernamental conducirá inevitablemente a una escasez de alimentos y a una subida generalizada de precios que golpeará con fuerza la economía de toda la población.

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