El sector campesino del departamento se encuentra en estado de emergencia. Casildo Gudiño, dirigente y representante del sector, advirtió que la severa crisis económica y la falta de diésel amenazan con paralizar entre el 50% y el 70% de las tierras cultivables en la región, lo que podría desencadenar una inminente escasez de alimentos a fin de año.
De acuerdo con el dirigente, los productores enfrentan un panorama crítico debido al constante incremento en los costos de producción. El precio de los fertilizantes y abonos en el mercado local prácticamente se ha duplicado, pasando de costar entre 300 y 340 bolivianos el año pasado a superar los 700 u 800 bolivianos en la actualidad, impulsado por el alza del dólar.
A esto se suma la alarmante falta de carburantes. Gudiño señaló que los agricultores deben realizar largas filas en busca de fichas para acceder a un cupo limitado de apenas 20 litros de diésel, cantidad insuficiente para trabajar la tierra. «Con 20 litros no se puede cultivar ni un cuarto de hectárea. La hora de alquiler del tractor subió a 300 y 400 bolivianos, y sin combustible los campos se quedan sin sembrar», lamentó.
Esta situación mantiene en peligro la producción de alimentos esenciales para la canasta familiar, como la papa, el maíz, la arveja, el choclo y diversas hortalizas. Ante la falta de respuesta sobre iniciativas como los «surtidores móviles», el sector evaluará medidas de presión y movilizaciones en las próximas semanas.

Deja una respuesta