Controlar el contrabando de GLP hacia Perú es el desafío para evitar tener que importarlo, según exministro Medinaceli
Medinaceli publicó un estudio que abordar el tema energético en el país.
El control del contrabando de Gas Licuado de Petróleo (GLP) hacia Perú constituye el principal desafío para Bolivia con el objetivo de evitar que tenga que recurrir a la importación de este combustible, afirmó el exministro de Hidrocarburos Mauricio Medinaceli.
“Si no hubiese ese contrabando, probablemente estaríamos tranquilos sin la necesidad de importación”, afirmó en La Mañana en Directo de ERBOL.
El exministro señaló que una garrafa de GLP en Perú supera los 100 bolivianos (en Bolivia es Bs 22,50), una diferencia de precios que, según explicó, genera incentivos para que personas y grupos compren el combustible en Bolivia para venderlo posteriormente en el mercado peruano.
“El Perú es nuestro desafío. No es Chile, no es Brasil, es Perú. Es un país hermano, pero la economía es la economía. Y la gente que vive de comprar barato en Bolivia y vender caro en el Perú existe”, comentó.
En el actual contexto, Bolivia ha mermado su producción de gas y del subproducto GLP, por lo cual el presidente de YPFB, Sebastián Daroca, no descartó tener que importar el Gas Licuado desde el próximo año.
Medinaceli identificó a Perú como el principal desafío para el control del contrabando de GLP debido, entre otros factores, a la cercanía geográfica y a la diferencia entre los precios de los combustibles de ambos países.
“Es más corto llegar al Perú que llegar a Brasil”, explicó, y agregó que los precios internos de los combustibles peruanos siguen de cerca las cotizaciones internacionales.
Según el exministro, Perú se ha constituido en una potencia económica que le permite asumir precios elevados de los combustibles, mientras que en contraste en Bolivia cualquier incremento tiene un impacto directo sobre los hogares.
Sostuvo que, ante la ausencia de una reconversión productiva durante los últimos 20 años en Bolivia, el país no desarrolló una economía capaz de absorber con la misma facilidad los precios internacionales.
“Es necesario potenciar su economía, generar fuentes de trabajo” para que los hogares bolivianos puedan enfrentar precios internacionales, afirmó.
Medinaceli también advirtió que los grupos dedicados al contrabando de combustibles cuentan con recursos para defender las rentas que obtienen de esa actividad. Describió a estos grupos de interés como parte de un fenómeno que se ha consolidado durante las últimas dos décadas.
Mientras en el caso del GLP identificó al contrabando como el desafío inmediato, señaló que Bolivia dispone de un margen de tres a cuatro años para adoptar decisiones relacionadas con el gas natural.
Para Medinaceli, por tanto, el incremento de la producción de GLP debe estar acompañado por medidas efectivas contra el contrabando hacia Perú, de manera que los esfuerzos destinados a garantizar el abastecimiento interno no terminen generando la necesidad de recurrir a importaciones.

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