El inicio de la primavera y la temporada de incendios forestales han generado una alarmante preocupación en el departamento de Tarija debido al incremento del tráfico ilegal de fauna silvestre. En una entrevista concedida a la red departamental Plus tlt, la activista Carmen Rosa Valencia, denunció que personas inescrupulosas ingresan a los bosques para aprovechar la vulnerabilidad de los animales, los cuales escapan despavoridos de las quemas, convirtiéndose en presas fáciles para la cacería y comercialización clandestina.
Según los datos expuestos, este ilícito negocio opera principalmente desde la región del Chaco, conectando zonas como Villa Montes y Yacuiba con los centros urbanos. Los traficantes utilizan métodos ocultos, transportando a las especies en cartones o mochilas a través del transporte público. Las autoridades y activistas han alertado de manera reiterada a los conductores de flotas y taxis que cubren estas rutas para que eviten ser cómplices de este delito, denunciando la presencia de aves, monos y papagayos.
La problemática no solo se limita al traslado carretero, sino que se ha normalizado de manera preocupante en espacios públicos de la ciudad. Especies como loros, catitas, aves silvestres (algunas ingresadas incluso desde Brasil) e inclusive tortugas y monos son ofrecidos abiertamente en puntos comerciales como el mercado campesino, ferias de ropa usada y la zona de la Gamomeda. Asimismo, se ha detectado la venta irregular de estos ejemplares en establecimientos veterinarios, lo que evidencia una red de comercialización que opera con total impunidad.
Ante esta situación, los defensores de la naturaleza recordaron que la tenencia y venta de estos animales no constituye una falta menor. Mientras que los animales domésticos están regulados por la Ley 217, el tráfico de fauna silvestre se tipifica gravemente bajo la Ley 1333 de Medio Ambiente. Dicha normativa establece sanciones penales severas que van desde los 6 hasta los 10 años de privación de libertad para quienes capturen, transporten o comercialicen estas especies.
Desde el ámbito institucional, la falta de control por parte de algunas instancias encargadas ha obligado a los activistas a coordinar acciones directas junto al Senasica y la unidad de zoonosis de la Alcaldía. Se prevé exigir una respuesta contundente al municipio y a las autoridades competentes para frenar esta red de comercio ilegal. Se recuerda a la población que los animales silvestres no son mascotas y que el bioparque urbano ya alberga a numerosos ejemplares rescatados que sufren al ser separados de su hábitat natural, por lo que el llamado final de los activistas es categórico: no comprar fauna silvestre y denunciar cualquier acto ilícito.

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