Francia impuso este lunes toques de queda nocturnos en zonas delimitadas en París y otras ciudades para tratar de atajar los disturbios y saqueos que se desataron el fin de semana, mientras el gobierno anunció ayudas para los trabajadores de los cerca de 3.000 comercios vandalizados y saqueados.
Fue el primer ministro, Sébastien Lecornu, quien anunció estas medidas excepcionales tras una reunión de crisis. Afirmó que los toques de queda son, por ahora, una herramienta más adecuada que el estado de emergencia, que otorgaría mayores poderes a las fuerzas del orden, pero no descartó adoptar medidas más amplias si la situación empeora.
Las protestas del sábado contra el encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios de educación y sanidad, tras casi una década de mandato del presidente Emmanuel Macron, derivaron en saqueos, ataques contra edificios y mobiliario público y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Restricciones en París y otras ciudades
Las autoridades anunciaron que en París, Lyon y varias otras ciudades habrá toques de queda en las zonas donde se han producido los saqueos.
Más de 2.500 detenidos y decenas de investigaciones
Ante el elevado número de detenciones, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, ordenó que los arrestos preventivas puedan pasar de 48 a 72 horas para dejar tiempo a la policía a hacer su trabajo, que va de geolocalizaciones de los detenidos a escuchas telefónicas y el reconocimiento facial.
El ministro señaló además que la Fiscalía Nacional Antiterrorista decidirá en las próximas horas si asume la investigación del impactante incendio que arrasó el ayuntamiento de Limoges, un hermoso edificio del siglo XIX, durante los episodios violentos del 17 de octubre.
Darmanin afirmó que existen indicios de que personas vinculadas a la extrema izquierda habrían organizado el ataque.
Ayudas para los comercios afectados
El gobierno anunció que los trabajadores de los establecimientos afectados podrán acogerse desde el martes a un mecanismo de desempleo parcial financiado íntegramente por el Estado.
La medida busca proteger el empleo y evitar que los daños materiales provoquen consecuencias sociales adicionales, explicó Lecornu, que no detalló el coste de la iniciativa.
La violencia ha afectado a unos 3.000 establecimientos, según las cifras presentadas por el Ejecutivo.
La crisis también repercutió en los mercados financieros. El diferencial entre la rentabilidad de la deuda francesa a 10 años y la del bono alemán de referencia subió hasta los 144 puntos básicos, mientras que el índice bursátil CAC-40 cayo un 1,11 %.
Lecornu acusó a sectores de la extrema izquierda de intentar desestabilizar el país antes de las elecciones presidenciales, previstas dentro de seis meses. Según afirmó, los servicios de inteligencia han advertido de que esos grupos pretenden fomentar el desorden hasta los comicios o incluso impedirlos. /BRÚJULA NOTICIAS

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