Entre lágrimas, desesperación y deudas acumuladas, una familia proveniente de la ciudad de Sucre cumple este mes una larga y dolorosa espera en las puertas de la Dirección de Registro, Control y Administración de Bienes Incautados (Dircabi) en Tarija. Tras haber levantado una huelga de hambre debido a las crueles inclemencias del tiempo, los afectados mantienen una vigilia constante exigiendo de una vez por todas la restitución de su herramienta de trabajo: un motorizado pesado que fue comisado hace años por un caso de sustancias ilícitas en el que se demostró fehacientemente su total ajenidad.
El conflicto legal y humano se remonta a gestiones pasadas, cuando el camión era operado por un chofer que fue interceptado transportando sustancias controladas. No obstante, a lo largo de un tortuoso proceso judicial y fiscal, el propietario legítimo logró demostrar ante las instancias competentes que tanto él como su familia no tenían vinculación ni responsabilidad alguna en el ilícito. Pese a contar con las resoluciones y los avales del Ministerio Público que ordenan la entrega del bien, la restitución institucional sigue empantanada en trabas burocráticas y negativas sin justificación clara.
Doña Marta, esposa del dueño del motorizado, relata con profunda angustia el calvario que atraviesan lejos de su hogar. Con la voz quebrada y entre lágrimas, denunció que la institución les ha impuesto una exigencia tras otra, requisitos que según afirma ya fueron cumplidos en su totalidad.
«Todos los requisitos nos han pedido, ya hemos cumplido con todos los requisitos y ya son tres años más de espera. No quieren largar, necesito mi camión… Ya me han dado todo del fiscal, todo ya, y ellos no quieren entregarme, me dicen que no pueden entregar», lamentó la afectada durante la cobertura periodística.
La situación económica de la familia es insostenible. El camión no es solo un bien material, sino la única fuente de ingresos para todo el núcleo familiar, el cual incluye a un adulto mayor. Al encontrarse varados en Tarija desde hace dos semanas y habiendo realizado múltiples viajes previos desde Sucre, los gastos de subsistencia los han obligado a endeudarse profundamente.
- «Tenemos deudas al banco todavía, de donde sea nos estamos prestando para pagar y para venir también estamos prestándonos de donde sea», relató doña Marta, evidenciando el colapso financiero al que se enfrentan por la pérdida de su fuente laboral.
Asimismo, la incertidumbre se agrava porque ni siquiera tienen la certeza del estado actual del motorizado. La familia denuncia que no se les ha permitido ver el vehículo ni se les ha mostrado en qué condiciones se encuentra dentro de los depósitos en Tarija.
Ante esta desesperada situación, los afectados hacen un llamado urgente a las autoridades departamentales y nacionales para que intervengan en el caso, fiscalicen el accionar administrativo de Dircabi y se cumplan de manera inmediata las disposiciones legales que favorecen al propietario, permitiendo que esta familia de Sucre recupere su medio de sustento y pueda retornar a casa.

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