Cinco municipios de Tarija se declaran en emergencia por la sequía y granizadas

El sector agropecuario del departamento atraviesa uno de sus momentos más críticos. Autoridades comunitarias y representantes del sector han confirmado que al menos cinco municipios tarijeños se encuentran en situación de emergencia debido a una severa crisis hídrica, fenómenos climáticos adversos y la inacción institucional ante la pérdida inminente de miles de hectáreas de cultivos esenciales para la seguridad alimentaria regional.

La situación afecta de manera transversal a gran parte del territorio tarijeño. Según los reportes brindados por Herbert Quispe, la escasez de agua y los desastres naturales golpean con dureza a regiones clave como El Puente, la zona de Cercado (incluyendo comunidades como Yesera, San Agustín y Junacas), además de reportes similares en Padcaya, Uriondo y O’Connor, donde los gobiernos municipales coordinan de manera acelerada el levantamiento de datos para la declaratoria formal de emergencia.

En la zona baja, los estragos del clima han sido devastadores. Las intensas granizadas y la falta prolongada de riego natural y artificial han provocado la pérdida total al 100% de los cultivos de temporada, entre los que destacan el maíz choclero, la sandía y otras variedades hortícolas fundamentales para el sustento de al menos seis a siete comunidades en una primera evaluación preliminar.

«Estamos golpeados demasiadamente fuerte por el fenómeno del Super Niño. Las instituciones creo que no cuentan con la logística ni el equipo correspondiente para hacerlo de manera inmediata, pero más allá de levantar los datos, no hay respuestas», denunció Quispe durante su intervención, evidenciando el descontento generalizado del sector productivo.

El descontento del sector campesino también apunta directamente al plano político y legislativo. Desde las comunidades se cuestiona la ausencia de asambleístas departamentales, diputados y senadores, quienes durante las épocas proselitistas recorren intensamente las zonas rurales «mañana, tarde y noche», pero que brillan por su ausencia ante la actual catástrofe climática.

Los productores lamentan que, pese a las advertencias realizadas desde hace tres o cuatro meses sobre el inminente impacto del cambio climático y la sequía, los diferentes niveles del Estado no han articulado respuestas rápidas ni efectivas que garanticen mitigación o asistencia técnica oportuna para las familias damnificadas.

Las repercusiones de esta crisis amenazan con profundizarse hacia el cierre de año, advirtiendo un escenario de desabastecimiento en los mercados locales. Con la pérdida casi total de las cosechas de maíz, la incertidumbre se apodera de los productores respecto a las festividades de fin de año.

«Ojalá Dios que por lo menos para Navidad haya un par de choclitos por ahí para traer al mercado, pero por ahora el precio va a estar sumamente alto», expresó con preocupación el sector afectado. Asimismo, se anunció que en los próximos días se oficializará una nueva hoja de costos de producción. Los agricultores denuncian una profunda asimetría económica: mientras los insumos, el transporte y el costo de vida general experimentan constantes incrementos, los productos agropecuarios continúan desvalorizados en la cadena que va del productor al consumidor.

Ante este panorama crítico, las familias de Tarija aguardan que los procesos de evaluación de daños en municipios como O’Connor y Cercado se traduzcan de manera urgente en ayuda humanitaria real y planes de contingencia hídrica, evitando así que la crisis climática derive en una emergencia alimentaria y económica de proporciones irreversibles para todo el departamento.


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