Pensó que nunca volvería a dar un paso pero el domingo caminó para recibir su título de ingeniero

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Un joven de origen venezolano que quedó parapléjico en 2015 se levantó de su silla de ruedas y dio varios pasos en la ceremonia de graduación de la Universidad Internacional de la Florida (FIU)

 

El 7 de noviembre de 2015, el estudiante de ingeniería eléctrica de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) Aldo Amenta se fracturó el cuello en una piscina.

 

 

Pasó las dos semanas siguientes en coma y quedó parapléjico.

En situaciones como esa «te vienen muchas cosas negativas a la cabeza», le dijo Amenta a CBS News.  Entre ellas, que no iba a poder graduarse.

Pero este domingo, el joven nacido en Venezuela no sólo se graduó: también se levantó de su silla de ruedas y caminó en el estrado universitario para recibir su diploma.

Pudo hacerlo gracias a una voluntad extraordinaria de reponerse, y a un aparato capaz de sostener su cuerpo a medida que vuelve a dar sus primeros pasos: un exoesqueleto con el que viene entrenándose hace casi un año.

Después de dos meses en el hospital, Amenta y su familia iniciaron un proceso de recuperación que se concentraba en su salud y, al menos momentáneamente, ponía a un lado la carrera universitaria.  Pero esa decisión implicaba un problema: si no estudiaba en FIU, podrían retirarle la visa de estudiante y perder su estatus legal en Estados Unidos.

El entrenamiento con el exoesqueleto para recuperar la confianza y volver a caminar

 

Se puso en contacto con la Universidad, que de inmediato tomó cartas en el asunto.  Le ofrecieron una beca como parte de la Campaña «Ignite» (Enciende), gracias a la cual podría continuar estudios y terminar la carrera de ingeniería.

La ceremonia del domingo representó la consagración de todos sus esfuerzos, que en muchos sentidos fueron heroicos, porque casi todo lo que vino inmediatamente después del accidente fue muy desalentador.  Durante las dos primeras semanas que estuvo en coma sus pulmones colapsaron por una infección, y el corazón le dejó de funcionar dos veces.

Pero la beca de FIU le devolvió la confianza en sí mismo.

«Fue una gran motivación», dijo Amenta «No tienen idea de la alegría tan grande que significó recibir su apoyo.  A partir de aquel momento, volví a la escuela y básicamente recuperé mi vida».

Ahora el joven está solicitando continuar estudios para alcanzar un título de Maestría en la propia Universidad.  Su meta es caminar nuevamente. Mientras tanto, da las gracias por la ayuda que ha recibido, y se dirige a los que estén atravesando una situación parecida a la suya.

Hay que mantener la esperanza y la fe, perseverar y tener mucha paciencia», dijo Amenta. «Aun cuando te sientas hundido en las tinieblas, siempre hay una pequeña luz que te va a marcar el camino de la recuperación.  Síguela».

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