Las pequeñas y microempresas (Mypes) atraviesan un panorama crítico debido al constante incremento en los costos de las materias primas y la escasez de divisas. Vladimir Acuña, representante del sector carpintero y de la Federación Departamental de la Micro y Pequeña Empresa (Fedemype), advirtió que la inestabilidad del dólar y el alza en los pasajes y fletes de transporte están ahogando la producción local.
Acuña explicó que insumos esenciales, como las telas para el rubro textil traídas desde La Paz o el Perú, así como la madera, han experimentado subidas drásticas de precio. Dado que la mayoría de estos materiales son importados o cotizan en moneda extranjera, el incremento del dólar que escaló de 7 hasta bordear los 12 bolivianos impacta directamente en los costos finales de fabricación, haciendo insostenible la competencia.
A este escenario se suma la desleal competencia de productos terminados, la ropa china y la ropa usada americana, contra las cuales el sector local no puede competir. Según el dirigente, a pesar de los constantes pedidos al Gobierno nacional para proteger el mercado interno mediante aranceles a la importación, la falta de controles efectivos continúa asfixiando a los productores regionales.
La situación ha provocado que varios talleres cierren o reduzcan su personal, desencadenando además una migración de mano de obra calificada hacia países vecinos como Chile y Argentina. «En un solo taller ya perdimos cuatro trabajadores que prefirieron irse al exterior», lamentó Acuña.

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