Ataque de perros deja a un niño de 9 años en terapia intensiva y al borde de perder un brazo

Un trágico y escalofriante hecho acontecido en las últimas horas ha conmocionado profundamente a la población. Un niño de apenas 9 años de edad se encuentra luchando por su vida en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) Infantil del Hospital Regional San Juan de Dios (HRSJD), tras haber sido víctima de un feroz y desproporcionado ataque por parte de perros pertenecientes a su propio domicilio.

El hecho se registró alrededor de las 21:00 horas del día de ayer, momento en el que el menor ingresó de emergencia al centro médico en un estado sumamente crítico y prácticamente con el cuerpo destrozado por la violencia de las mordeduras.

Según el informe detallado por la dirección médica y la jefatura del servicio de Pediatría del nosocomio, el impacto de las lesiones es devastador. Los profesionales médicos señalaron que prácticamente no hay zona del cuerpo que no haya sufrido el embate de los animales, quedando únicamente a salvo parte de la cabeza. La gravedad de las heridas ha dejado al menor sin tejido cutáneo suficiente en diversas áreas, lo que imposibilita de momento la realización de injertos de piel.

Según Paul Castellanos, director del hospital San Juan de Dios, debido a la magnitud del trauma y la severa pérdida de sangre, el menor entró inmediatamente en cuadro de shock hemodinámico al momento de su recepción. De manera urgente, el equipo multidisciplinario del hospital activó los protocolos de reanimación e intubación, procediendo a colocar al paciente en estado de coma inducido. Actualmente, el niño se encuentra bajo tratamiento intensivo con fluidoterapia y múltiples transfusiones sanguíneas.

La evaluación constante está a cargo de un equipo especializado de médicos cirujanos plásticos, cirujanos vasculares y pediatras, quienes monitorean hora a hora la evolución de las heridas. Sin embargo, el pronóstico continúa siendo extremadamente reservado y crítico. Una de las mayores preocupaciones del cuerpo médico radica en la alta probabilidad de que el niño deba sufrir la amputación de uno de sus brazos debido a las severas e irreparables lesiones vasculares y tisulares causadas por las mordazas de los canes.

Asimismo, las autoridades del nosocomio han iniciado los protocolos sanitarios correspondientes para verificar el esquema de vacunación de los animales involucrados y descartar cualquier riesgo epidemiológico de rabia, si bien el daño físico inmediato provocado por la fuerza de los animales continúa manteniendo la vida del infante pendiendo de un hilo.

El ingreso del menor a la unidad de cuidados intensivos se dio en condiciones fortuitas debido a la saturación habitual del área pediátrica, permitiendo que el paciente reciba la atención inmediata requerida para intentar estabilizar sus signos vitales en esta carrera contra el tiempo por salvar su vida.


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