El departamento de Tarija atraviesa un momento crucial para su reactivación económica. Tras soportar 53 días de bloqueos y una aguda escasez e irregularidad en el nivel de combustibles, los sectores productivos y turísticos alzan su voz para exigir estabilidad y rechazar de manera enfática cualquier medida de presión que interrumpa las carreteras del país.
Eloy Jurado representante de la asociación de turismo de Uriondo manifestó que, aunque los productores y prestadores de servicios se están adaptando de golpe a los nuevos costos de los carburantes esperando que el ajuste gubernamental hubiera sido más paulatino, el verdadero golpe mortal para su desarrollo son los cortes viales. La paralización de rutas asfixia la cadena logística y frena en seco el aparato productivo local.
Una temporada clave en juego
La preocupación se acrecienta al ingresar a la época más favorable del año para Tarija. Desde el último trimestre y hasta las festividades de Carnaval, el departamento concentra su mayor actividad comercial, turística y de visitantes. Los operadores del sector advierten que sufrir nuevos bloqueos en este periodo significaría un golpe catastrófico del cual muchas micro, pequeñas y medianas empresas no podrían levantarse.
Ante el anuncio de la Policía Boliviana de no permitir cortes de rutas, los sectores económicos mostraron su respaldo a estas acciones para garantizar la libre transitabilidad. Respecto a la posible implementación de una ley antibloqueos que se evalúa en la Asamblea Plurinacional, los gremios señalaron que aún deben analizar en profundidad la normativa y solicitaron una socialización adecuada por parte de las autoridades antes de emitir una postura definitiva de aprobación o rechazo.

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