La tensión por la actividad minera en inmediaciones del río Boopi, en el municipio paceño de La Asunta, terminó este sábado con enfrentamientos entre pobladores, personas heridas y la quema de vehículos y maquinaria vinculada a una operación minera que los dirigentes de las federaciones de varones y mujeres de la zona califican de ilegal.
El conflicto expone una disputa que va más allá de la presencia de maquinaria pesada en las riberas del río. En el fondo están en juego el control de un territorio con potencial aurífero, el acceso al agua, los ingresos que genera la explotación del oro y la necesidad de determinar quién tiene autorización para desarrollar actividades mineras en la zona.
Según reportes desde el lugar, un sector de pobladores denunció que una empresa de origen chino realiza explotación aurífera sin autorización y exigió el retiro de sus equipos.
Otro grupo de vecinos, que se identifica con la comunidad La Asunta Río Seco, rechazó las acusaciones de avasallamiento y afirmó que su presencia estaba relacionada con trabajos de relleno para evitar inundaciones.
La disputa escaló durante la jornada hasta la quema de una volqueta y otra maquinaria. La Policía y el Ministerio Público se trasladaron al sector para pacificar a los grupos y comenzar las investigaciones.
Datos del Ministerio de Minería muestran que entre enero y septiembre de 2025 Bolivia exportó oro por $us 622,4 millones, pese a que el volumen cayó a unas 6 toneladas. En ese mismo periodo, la cotización promedio del metal alcanzó los $us 3.200 por onza troy, frente a $us 2.294 en 2024.
La concentración de la producción y exportación aurífera en La Paz ayuda a explicar por qué las disputas por nuevas áreas de explotación adquieren una dimensión económica cada vez mayor.Un negocio atractivo en medio del auge del oroEl escenario internacional incrementó los incentivos para buscar y extraer oro.
El metal alcanzó niveles históricamente elevados en los mercados internacionales durante los últimos años, impulsado por la demanda de activos considerados refugio, compras de bancos centrales y la incertidumbre económica y geopolítica.
Bolivia participa de ese mercado principalmente como exportador de oro en bruto. Entre enero y mayo de 2026, las exportaciones de las demás formas de oro en bruto alcanzaron $us 1.022,6 millones, frente a $us 292,3 millones en el mismo periodo de 2025, según datos oficiales del sistema de comercio exterior.
Eso representa un incremento de casi 250%.El dato permite dimensionar el atractivo económico de la actividad: el oro se ha convertido en una fuente de divisas especialmente relevante en un momento en que Bolivia enfrenta restricciones externas y dificultades para generar dólares.
Por eso, cada nuevo frente de explotación aurífera no solo representa una discusión ambiental o territorial. También involucra rentas, empleos, proveedores, regalías, exportaciones y acceso a divisas./El Deber

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