El nuevo fiscal departamental de Tarija, Aníbal Cabezas, asumió su cargo identificando serias deficiencias administrativas, sobrecarga laboral, acefalías y una elevada mora procesal en el Ministerio Público.
Entre sus principales hallazgos, alertó que solo en el área de litigación penal existen más de 3.080 causas activas paralizadas por declaratorias de rebeldía sin aprehensiones ejecutadas.
«No podemos tener tantas causas dormidas. Se exigirá a cada fiscal un informe sobre el estado de esas rebeldías y las acciones asumidas para reactivarlas», enfatizó Cabezas.
Diagnóstico institucional y principales medidas
- Sobrecarga y personal: Reveló que hay fiscales con más de 250 causas a su cargo y auxiliares cubriendo varios despachos. Cuestionó los constantes traslados de personal sin la entrega formal de despachos.
- Lucha contra la corrupción: Reafirmó su compromiso con el fiscal general del Estado, José Armando Urioste Viera, para combatir de forma directa e incansable la corrupción.
- Agilidad procesal: Criticó la reiterada solicitud de complementaciones preliminares que dilatan los procesos. Exigió respetar los plazos legales (20 días en investigaciones generales y 8 en violencia familiar) e investigar de forma objetiva e integral.
- Efectividad en los requerimientos: Advirtió que no se permitirá la emisión burocrática e inútil de requerimientos que no cumplan su finalidad dentro de las investigaciones.
- Infraestructura y DD.HH.: Priorizará la ampliación de espacios para la Fiscalía y el IDIF, con énfasis en la atención a víctimas de delitos sexuales. Garantizó el respeto al debido proceso, la presunción de inocencia y el acceso a la justicia.
Cabezas concluyó asegurando que su gestión buscará solucionar conflictos, reducir la mora procesal y brindar un mejor servicio a la ciudadanía.

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