El Ministerio de la Presidencia informó que las cifras de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) muestran que el parque automotor del servicio público alcanza 202.182 vehículos. De ese total, 39.880 operan exclusivamente con diésel, equivalentes al 19,7 %; mientras que 67.815 utilizan solo gasolina, 29.290 funcionan únicamente con GNV y 65.197 pueden operar tanto con GNV como con gasolina.
Con esa distribución, el 80,3 % del transporte público utiliza combustibles distintos al diésel exclusivo. Además, 94.487 vehículos -el 46,7% del total- tienen la posibilidad de operar con gas natural vehicular, combustible que mantiene su subvención, según el gobierno.
El ministro de la Presidencia Fernando Aramayo defendió la eliminación del subsidio al diésel y sostuvo que el esquema de precios vigente durante años implicó un alto costo para el Estado. “Durante años, este sistema de precios de combustibles ha permitido mantener artificialmente un precio interno, con un costo elevadísimo para la sociedad y la ciudadanía”, afirmó tras la promulgación de la norma.
Subsidio beneficiaba más a particulares
Además señalaron que la mayor parte del parque automotor boliviano corresponde a vehículos particulares. Según datos oficiales, hasta diciembre de 2025 el país registraba 2.672.176 motorizados, de los cuales 2.503.680 -el 93,7 %— pertenecían a propietarios privados.
Aramayo afirmó que diversos informes internacionales muestran que una parte importante del beneficio del subsidio llegaba a los sectores de mayores ingresos. «Más del 50% del beneficio de este precio diferenciado llegaba a sectores de ingresos altos y solamente cerca del 7% beneficiaba a hogares pobres», sostuvo.
El Gobierno estima que la eliminación del subsidio al diésel permitirá reducir un gasto anual de alrededor de 2.600 millones de dólares, recursos que, según la administración nacional, podrán destinarse a inversión pública en infraestructura y servicios. /BRÚJULA NOTICIAS

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