La Aduana Nacional, en coordinación con la Policía Boliviana y la Gerencia Regional de Tarija, ejecutó un operativo histórico al interceptar cinco camiones de alto tonelaje que ingresaron con un total de 95 toneladas de cigarrillos equivalentes a 7.200 cajas. La mercancía, valorada en más de 9 millones de bolivianos bajo la modalidad CIF, dejó un perjuicio fiscal por tributos omitidos que supera los 18 millones de bolivianos.
Luis Lema, director de la Aduana Tarija, confirmó que el viceministro y las autoridades destacaron que este golpe forma parte de la política nacional contra el contrabando impulsada por el presidente Rodrigo Paz. Tras el comiso, los equipos técnicos realizaron la valoración y cuantificación aduanera, constatando que cada carga supera el límite de 200.000 UFB establecido en el Código Tributario Boliviano (Ley 2492), configurándose formalmente un presunto delito de contrabando de vía penal.
Hasta el momento, tres choferes y dos prófugos han sido aprehendidos e investigados por el Ministerio Público. La Aduana ratificó su postura de cero tolerancia a la corrupción, anunciando que los productos incautados serán destruidos públicamente ante notario de fe pública para precautelar los intereses del Estado y la producción nacional.

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