El sector docente del país resolvió declararse en estado de movilización permanente y convocó a una primera gran marcha nacional para este 15 de septiembre en todo Bolivia excepto en Tarija el cual se realizará el 16 de septiembre. La medida responde al fuerte rechazo del sector hacia el anteproyecto de la nueva ley educativa impulsado por las autoridades, el cual, según denuncian sus dirigentes, promueve la descentralización de la educación fiscal y fue redactado sin la participación de las bases magisteriales.
A la protesta se sumará una jornada nacional de «cacerolas vacías», en rechazo también a la compleja coyuntura económica, la inflación en los productos de primera necesidad y la falta de presupuesto para infraestructura escolar. Las federaciones de maestros urbanos advierten que este proyecto normativo traslada la carga financiera a municipios y gobernaciones, poniendo en riesgo la estabilidad del escalafón nacional e incrementando la amenaza de una privatización del sistema educativo público.
Los representantes sindicales señalaron que no descartarán asumir medidas de presión más drásticas de forma escalonada si el Gobierno no convoca de inmediato al sector para abordar las demandas en mesas de trabajo y revisar la normativa. Por su parte, la comunidad educativa permanece a la expectativa del llamado al diálogo institucional para evitar la suspensión de las actividades escolares en las distintas regiones del país.

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