Miguelito y ‘Gabigol’ se disfrazaron este martes de Neymar y remontaron en casa ante Universidad Central de Venezuela (4-2) para clasificar al Santos brasileño a los octavos de final de la Copa Sudamericana, donde se medirá con el Macará ecuatoriano.
Con la tranquilidad de los tres goles de ventaja conseguida en el partido de ida (1-4) y en medio de la enésima polémica con Neymar y su supuesta bronca a los jóvenes del vestuario el pasado sábado en el partido de Liga contra Chapecoense, el Santos empezó aletargado.
No habían pasado ni 20 segundos desde el inicio, cuando Adonis Frías intentó conectar con su portero con un pase cortísimo que se quedó en tierra de nadie y fue una asistencia de lujo para Sosa.
Miguelito tomó nota y rápido puso a trabajar a Schiavone. El primer disparo del internacional boliviano desde el pico del área lo paró con dificultades el arquero visitante; el segundo fue para el fondo de la red.
La jugada se inició con un pase en profundidad de Menino. Miguelito recortó a Mottes y chutó al palo corto, a contrapié de Schiavone.
Insatisfecho, Cuca metió los primeros tres cambios en el descanso. Turno para Neymar, que pasó prácticamente inadvertido.
El conjunto paulista mejoró, aunque antes Sosa casi repite de falta directa. Brazão lo evitó con una estirada que casi lo lesiona.
Un aviso serio que se quedó en nada porque poco después Rollheiser conectó con Gabriel Bontempo, otro de los cambios del descanso, y este puso un centro que cabeceó Gabigol en el minuto 56.
Todo un alivio para el 9, que incluso pudo aumentar su cuenta particular de goles de no ser por la intervención del VAR para detectar un fuera de juego ajustado.
El exdelantero de Benfica e Inter de Milán también se topó con el palo, si bien el rechace lo cazó Menino para fusilar a placer.
Dos goles en nueve minutos y eliminatoria finiquitada. El remate poco ortodoxo de Mottes con el muslo a la salida de un córner solo maquilló el resultado.
Aún habría tiempo para el tanto de Rony, también de cabeza, en el descuento. 8-3 en el global de la eliminatoria y a pensar en el Macará.

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