La tarde de este jueves 30 de julio, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Rómer Saucedo, anunció que renunciará al cargo ante la sala plena. Aseguró que hasta fin de año cumplirá sus funciones y luego continuará solo como magistrado representante del departamento cruceño. Pero, ¿cuáles son los verdaderos motivos de su decisión?, aquí la respuesta:
«Me voy satisfecho, me voy tranquilo. Creo que los objetivos que teníamos trazados los hemos avanzado en varios puntos, pero por sobre todo, hemos recuperado la independencia de un órgano que siempre fue manipulado por el poder político«, afirmó Saucedo, desde San Ignacio de Velasco, su tierra natal.
Para el presidente del TSJ, «hoy en día no existe eso, y se lo puedo decir con total claridad. Por eso la importancia de decirlo desde mi pueblo, el lugar donde me siento tranquilo, el lugar donde me siento con toda la moral suficiente. Aquí me crié, me conocen, por eso la importancia de decirlo desde acá«.
La razón: el bajo presupuesto
Sin embargo, el mismo Saucedo se sinceró y admitió que entre las tareas pendientes está la aplicación de avances tecnológicos y, principalmente, el presupuesto.
«Nos faltó avanzar en el desarrollo tecnológico, nos faltó avanzar con el tema presupuestario«; es más, remarcó «un presupuesto miserable».
Agregó: «están por aprobar el presupuesto general del Estado donde no lo toman en cuenta al Órgano Judicial. Entonces, ¿de qué reformas se puede hablar? ¿De qué alivio al Órgano Judicial cuando ni siquiera les interesa en la aprobación del presupuesto general? Son mentirosos (los del Gobierno nacional), son mentirosos. Usted no puede charlar con los mentirosos«.
Inclusive, Saucedo se refirió al presupuesto reformulado que el mismo presidente promulgó este jueves. «Ustedes ven que se está aprobando el presupuesto general del Estado, no incluyen al Órgano Judicial. Dijimos que hasta el 6 de agosto tenía que aprobarse la ley de prescripción de depósitos judiciales para alivianar la situación del órgano judicial. Va a llegar el 6 de agosto y se lo firmo de que no van a aprobar esa ley. Entonces, sentarse a charlar con mentirosos ya no nos va; preferimos dar un paso al costado«.
La demanda de Saucedo
A fines de junio pasado, el presidente del TSJ y representantes del Gobierno central protagonizaron escenarios de tensión, por un tema en particular: mayor presupuesto para el Órgano Judicial.
Mientras Saucedo advirtió con iniciar un paro escalonado si sus demandas no son atendidas, el vocero presidencial, José Luis Gálvez, calificó la medida de “inaudita” y pidió que el debate se concentre también en una reforma estructural.
La advertencia surgió de una reunión nacional de magistrados, jueces y vocales realizada en Sucre. El Órgano Judicial se declaró en emergencia y dio un plazo de 20 días al Gobierno y a la Asamblea Legislativa para responder a sus principales pedidos. Saucedo informó que la Justicia recibe el 0,35% del Presupuesto General del Estado, una asignación que, según explicó, limita el trabajo de los tribunales, profundiza la retardación y obliga a los jueces a desempeñar sus funciones con equipos obsoletos y con materiales comprados por ellos.
Además del incremento presupuestario, las autoridades judiciales en ese momento exigieron que la Asamblea Legislativa trate los proyectos de ley remitidos por ese órgano. También solicitaron que el presidente Rodrigo Paz y su gabinete se trasladen a Sucre para sostener un diálogo directo. Si no existe una respuesta, el primer paro será de 24 horas. Posteriormente, las medidas podrían ampliarse a 48 y 72 horas hasta llegar a una suspensión indefinida de actividades.
En respuesta, Gálvez sostuvo que una paralización afectaría a la población. Señaló que nunca antes las máximas autoridades judiciales habían planteado una medida de estas características y advirtió que las consecuencias serían responsabilidad de quienes la convoquen.
El vocero aseguró que el Gobierno está dispuesto a discutir el presupuesto y las demás demandas, pese a la crisis económica. Sin embargo, rechazó que la negociación se reduzca a la asignación de recursos. “El eje ordenador de la discusión, cuando hablamos de justicia, debe ser la reforma de la justicia”, afirmó. / EL DEBER

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