Había llegado River a la final del torneo Apertura, todo un mérito. Porque era una moneda al aire, un equipo que no ofrecía ningún tipo de garantías. La derrota con Belgrano cambió el panorama: del entusiasmo inesperado se pasó al pesimismo, el mismo sentimiento que había gobernado el segundo ciclo de Marcelo Gallardo. Después de aquel traspié, volvió River. Mucho peor que aquel: fue un fiasco. Y quedó rápidamente eliminado en los 16avos de final de la Copa Argentina.
Perdió por 3 a 1 con Aldosivi, un equipo que no había ganado en todo el recorrido del torneo local pasado. El equipo de Mar del Plata, pura convicción, jugará ahora con Independiente Rivadavia por los octavos de final.
River hizo todo mal y fue castigado por los hinchas, que cantaron contra el equipo en casi todo el segundo tiempo. Falló en todas las líneas, falló Eduardo Coudet, que en los últimos minutos ni abrió la boca. Fracasaron los viejos, no estuvieron a la altura los nuevos.
A los 12 minutos, Aldosivi causó el primer temblor. Tomás Fernández definió contra un palo, luego de una serie de desaciertos defensivos millonarios, más allá de que pareció offside en la acción previa.

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