El sector carnicero local encendió las alarmas ante un eventual incremento en el precio de la carne vacuna en el mercado regional. Así lo dio a conocer Ángel Sandoval, representante del sector, quien explicó que una parte significativa de la producción de ganado está siendo redirigida hacia centros mineros y zonas fronterizas.
Según el dirigente, al menos dos veces por semana se fanean entre 70 y 80 reses en el matadero municipal. De ese total, un 25% a 30% es adquirido por compradores del interior del país, quienes pagan un precio superior (entre 1 y 2 bolivianos adicionales por kilo) para trasladar el producto hacia el norte o la frontera. «El matadero municipal solo presta un servicio de faeno y no regula el destino ni la comercialización final de la carne», señaló Sandoval.
Actualmente, los precios al consumidor oscilan entre los 28 y 32 bolivianos para el puchero, 70 a 75 para el blando, 55 a 56 para la molida y 45 a 48 bolivianos para cortes de asado como la costilla. No obstante, no se descarta un ajuste general de 1 a 2 bolivianos por kilo en los cortes especiales.
A este panorama se suma una marcada baja en las ventas de los mercados centrales, atribuida por el sector a la pérdida del poder adquisitivo de las familias y la constante fluctuación del dólar.

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