Solo el 5% del transporte está en condiciones de cambiar su parque automotor al sistema eléctrico

La propuesta de modernizar el transporte público mediante la incorporación de nuevos vehículos o unidades eléctricas desde China ha generado una respuesta de cautela y profunda preocupación en el sector del transporte federado. Gabriel Pérez, dirigente del transporte federado, se refirió a esta iniciativa impulsada por el municipio, advirtiendo que, si bien existe apertura e interés por mejorar las condiciones operativas, la realidad financiera de los trabajadores del volante es crítica y constituye el principal obstáculo para cualquier cambio de magnitud en el parque automotor.

Durante una entrevista, el dirigente enfatizó que aproximadamente un 95% de los transportistas carece de liquidez inmediata o de ahorros propios para encarar una inversión de esta naturaleza. «El transportista no tiene pues un 95% para meter la mano al bolsillo y ir y sacar no más», señaló Pérez al desmitificar la idea de que el sector maneje excedentes económicos. Explicó que la economía de los micros y del transporte en general se encuentra sumamente golpeada por factores acumulados, entre los cuales destacó el impacto lapidario del encarecimiento y la situación del combustible, además de arrastrar deudas con las entidades bancarias.

El endeudamiento con el sistema financiero es, según el dirigente, una de las cargas más pesadas que soportan los operadores. Gran parte del sector se encuentra con retrasos o compromisos pendientes frente a los bancos, una situación que complica la adquisición de nuevos créditos, ya que los requisitos exigen estar al día. En este sentido, el sector pone sobre la mesa una condición innegociable: para que la propuesta municipal sea viable, se deben estructurar mecanismos de financiamiento con créditos a largo plazo, tasas de interés accesibles y un respaldo institucional sólido, mencionando incluso gestiones con entidades financieras o la CAP para viabilizar facilidades de pago.

Asimismo, Pérez cuestionó que la población y las autoridades a menudo desconozcan los costos operativos reales y los compromisos sociales que asume el sector. Recordó que, a pesar de los incrementos salariales anuales y la inflación, las tarifas de los micros en Tarija se mantuvieron congeladas durante periodos prolongados de entre 10 y 12 años, mientras que el sector continúa generando fuentes de trabajo de manera sostenida.

Respecto a antecedentes previos, como el fallido proyecto de los motores chinos adquiridos hace años los cuales se encuentran actualmente paralizados y judicializados en un conflicto legal con la Gobernación, el dirigente aclaró que esos equipos ya no representan una solución viable para los micros, aunque sugirió que podrían adaptarse a otros motorizados más pesados como volquetas o camionetas. No obstante, frente a la posibilidad de migrar hacia tecnologías eléctricas o nuevas unidades, el sector insiste en que todo dependerá de las garantías técnicas, los precios finales y, sobre todo, las condiciones económicas reales que el municipio y las empresas proveedoras estén dispuestas a ofrecer para evitar que el proyecto quede en promesas inalcanzables.

 


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