La falta de combustible ha comenzado a paralizar las labores agrícolas en Tarija. Dirigentes y productores del sector advierten que los cupos limitados de diésel de apenas 20 litros por persona resultan insuficientes para operar la maquinaria agrícola, como tractores y rastras, lo que está frenando de forma crítica la siembra de esta temporada.
Rosendo Yucra, dirigente subcentral del sector, manifestó la profunda preocupación que se vive en los campos: «Muchos están optando por dejar de sembrar. La gente se cansó y está emigrando; algunos venden sus terrenos e incluso los están loteando.» Esta situación no solo paraliza cultivos clave como papa, arveja, choclo, tomate y hortalizas, sino que amenaza con generar un desabastecimiento severo en los mercados locales y nacionales.
A la escasez de carburantes se suma un incremento drástico en los costos de producción. El alquiler de maquinaria agrícola pasó de 150-170 bolivianos la hora a costar entre 250 y 300 bolivianos. Con los precios de los insumos y agroquímicos por los cielos, los agricultores aseguran que la actividad ya no resulta sostenible ni rentable.
Ante el desinterés de las autoridades, el sector solicitó una reunión urgente con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Advierten que, de no encontrarse una solución inmediata a la distribución de carburantes, las familias campesinas abandonarán el campo, lo que encarecerá el costo de la canasta familiar.

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