Advierten que El Carrizal puede alterar para siempre al Pilcomayo


El impulso desde Tarija para lograr la construcción del proyecto hidroeléctrico El Carrizal, ha sacado a flote la advertencia del riesgo e impacto ambiental que implica esta iniciativa. La Plataforma Ambiental Villa Montes ha recordado que existe un documento elaborado por una veintena de especialistas, que advierten que de concretarse la obra se destruirá la vida de varios ecosistemas para seres humanos, animales y plantas.
En estas últimas semanas el proyecto El Carrizal ha vuelto a ser parte de la agenda informativa. Desde el Comité Cívico de Tarija han pedido al próximo gobierno priorizar esta iniciativa, ya que representa una esperanza ante la caída sostenida de la producción de gas, lo que amenaza la capacidad de generación de las termoeléctricas desde el 2028. Por ello se ha conformado una Comisión Técnica encargada de recabar la información y gestionar el proyecto.
Según datos técnicos, el proyecto hidroeléctrico está planeado en la garganta del río Pilaya, ubicado en los límites de Chuquisaca y Tarija, y cuya represa —de concretarse— será alimentada con las aguas del río Camblaya y tendrá 3.000 metros de profundidad. Se prevé una generación eléctrica de 1.842,8 gigavatios por hora (GWh). La inversión estimada se calcula entre USD 900 millones y USD 1.300 millones, siendo necesaria una actualización de presupuesto por variaciones en precios de insumos.
Observaciones
Ludmila Pizarro, quien es miembro de la Plataforma Ambiental Villa Montes, señaló que desde el gobierno del expresidente Evo Morales es que se había anunciado la intención de construir el proyecto hidroeléctrico e incluso se procedió con tareas de socialización en zonas de impacto. Sin embargo, aseguró que esta iniciativa no cuenta con un proyecto a diseño final ni tampoco tiene los estudios de impacto ambiental, ya que pese a haberse pedido en reiteradas ocasiones, no recibieron documentación alguna.
Pizarro menciona que a pesar que el Gobierno realizó una socialización con “expertos” de otros países, existe un estudio y pronunciamiento de 20 científicos con larga trayectoria en estudios e investigación del río Pilcomayo a nivel trinacional (Bolivia, Argentina y Paraguay) en el que advierten las consecuencias negativas de El Carrizal.
“Si bien este proyecto no está directamente en el cauce principal del Pilcomayo, sí agarra uno de los afluentes que es parte de la cuenca del Pilcomayo, como lo es el río Pilaya. Entonces, este afluente va a disminuir y quitarle volúmenes de agua al Pilcomayo y sobre todo, en la aportación de nutrientes y lo que significa el área de desove de los peces”, apuntó.
La activista lamenta que al pasar el tiempo, las mismas autoridades echen de lado estudios que advierten del daño ambiental, e intenten reanudar la construcción de este proyecto, pasando por alto recomendaciones de expertos.
Pizarro asegura que en la zona donde se pretende construir la presa El Carrizal, es lugar donde los peces van a desovar, y ejecutar este proyecto hidroeléctrico es “acabar con la fauna ictícola del Pilcomayo”.
Hace énfasis en que si se utiliza el agua de este afluente para riego, ya no quedará para el Pilcomayo. Además, que si llega a ejecutar el proyecto, se va a terminar con el sexto cañón más profundo del mundo para hacer un embalse, lo que además va a generar un desplazamiento de las poblaciones ribereñas y sus sistemas de vida a otros lugares, debiendo dejar bajo el agua sus parcelas agrícolas.
Pizarro también hace énfasis en los problemas actuales que ya tiene el Pilcomayo, como la contaminación minera. Advierte que aunque se construya la hidroeléctrica El Carrizal, la contaminación va a continuar y que la presa apenas se encargará de retener los sedimentos mineros con metales pesados.
Inundaciones
Según información publicada por Mongabay, con el proyecto hidroeléctrico se formará un espejo de agua de 45 kilómetros de longitud. Existe la posibilidad que la comunidad de Cambalaya del municipio de Villa Abecia en Chuquisaca, quede con viviendas, la escuela y la tierra cultivable bajo el agua.
El ingeniero hidráulico, Jaime Villena Morales, quien fue director del Departamento de Ingenierías y Ciencias Exactas de la Universidad Católica Boliviana de Tarija, y que debido a su experiencia realizando análisis hidrológicos e hidráulicos fue miembro del Panel de Asesores Para la Investigación en Estructuras e Hidráulica del Departamento de Transporte de Texas (EE.UU.), prevé que todo lo que esté por debajo de los 2.260 metros pueda inundarse río abajo. Eso incluye a la comunidad de Camblaya, pero también a Los Sotos, Pioca y Molle Aguada, donde el 30% de las tierras cultivables se inundarían.
Según un documento de consulta pública de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), 14 son las comunidades que se ubican dentro del área de influencia del proyecto. De ellas, al menos seis están en la zona del embalse, aunque no se precisa cuál será específicamente el impacto en cada una. La empresa reconoce en el documento que el proyecto afectará propiedad privada, infraestructura productiva y actividades de agricultura y fruticultura.
El documento de los científicos
Los científicos de Argentina, Países Bajos, Reino Unido, Rusia, Estados Unidos y Bolivia, advierten, en un documento que hacen público a través de Revista Nómadas, que el megaproyecto El Carrizal amenaza con cambiar el río Pilcomayo para siempre.
El Pilcomayo sostiene la pesca del sábalo, que es la base alimentaria de pueblos indígenas como los Weenhayek, Tapiete y Guaraní. Su dinámica natural, con crecientes y estiajes, permite la formación de humedales, que son criaderos de peces y fuente de agricultura de subsistencia.
Los expertos advierten que la regulación del caudal afectará el desove del sábalo y reducirá las áreas de humedales, lo que podría llevar al colapso de las pesquerías. Además, el embalse inundará tierras agrícolas, desplazará comunidades y podría generar salinización de suelos, volviendo improductivas grandes extensiones en pocas décadas.
“Si se rompe el ciclo del sábalo, miles de familias perderán su sustento”, alertan investigadores.
Mientras los impulsores destacan la promesa de regar hasta 70.000 hectáreas y generar energía, ambientalistas señalan que los daños ecológicos y sociales serían irreversibles.
Como alternativas plantean ecoturismo, energías renovables y tecnologías para el aprovechamiento de agua de lluvia, que permitan desarrollo sin sacrificar la biodiversidad del Pilcomayo./El País
