Edmand confesó sentirse desencantado, desilusionado, con las actitudes de su excompañero de fórmula. Sospecha que siente celos de él. Le pidió que deje de ser marioneta. Está convencido de que se rodea de ministros corruptos. Prometió, el viernes, revelar el nombre del segundo funcionario “manchado” del Ejecutivo y sació ayer la intriga de los curiosos, apuntando que el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, tendría procesos por violencia familiar. Por último, les pidió a los bolivianos que analicen quién arribó a la Casa Grande del Pueblo en busca de un cambio genuino, y quién lo hizo “utilizando al pueblo para llegar al poder y enriquecerse a costa de la corrupción”